Posteado por: Carlo Zola | 15 Noviembre 2008

Antonio Alcalá Galiano (1789-1865)

Don Antonio Alcalá Galiano nace en Cádiz en Julio de 1789 y muere en Madrid en Abril de 1865 con setenta y cinco años. Desde un año a otro don Antonio es protagonista directo e indirecto de los muchos acontecimientos que en nuestra ciudad se producen.

Pierde a su padre, el afamado marino y geógrafo don Dionisio, en la batalla de TEl joven Antoniorafalgar a bordo del Bahama (Octubre 1805). Tres años después, en 1808, se encuentra en la capital del Reino durante los acontecimientos del dos de Mayo. De vuelta a su ciudad natal, vive el Cádiz de las Cortes en los que eran momentos de gran efervescencia política ante la contienda militar y el asedio que vivía la ciudad. Era un Cádiz atestado de gente buscando refugio entre ellos se encontraban multitud de diputados, periodistas, escritores, literatos, comerciantes extranjeros, etcétera y, en la que se llevan a cabo tertulias varias en las diferentes casas de la ciudad, como las que había en casa de doña Frasquita Larrea. Ello le permite conocer a personajes coetáneos que brillan por su inteligencia como Martínez de la Rosa, Agustín de Argüelles, el conde de Toreno, los Isturiz, Quintana, José Joaquín de Mora, Méndez Álvarez alias Mendizabal, etc. Como vemos, Alcalá Galiano se rodea de lo más nutrido del Cádiz de las Cortes.

Lápida en casa de doña Frasquita

Lápida en casa de doña Frasquita

Para ser exactos, que después me riñen los lectores, don Antonio no solía asistir a las tertulias en casa de doña Francisca Larrea debido a unas polémicas que mantuvo con el matrimonio. Según cuenta en su espléndida obra Recuerdos de un anciano, don Antonio asistía a casa de Doña Margarita López de Morla de Virnes “mujer de singular entendimiento e instrucción vasta, educada en Inglaterra, aficionada a estudios serios, de agradabilísimo trato, y hasta ajena de pedantería…” A estas tertulias “llevaba don Juan Nicasio Gallego el buen humor y chiste por que tanto se señalaba en el trato social, Quintana su tono severo y dogmático, Toreno sus calidades superiores de hombre, así como de talento e instrucción del mundo.” También asistía, no ordinariamente, Argüelles. Largas tertulias de hombres en casas de hermosas damas.

Continuo fusilando Recuerdos de un anciano “en esto apareció una tetulia de igual naturaleza, pero en que predominaban opiniones diametralmente opuestas, la de la señora Francisca Larrea, mujer del ilustrado alemán D.N. Bohl de Faber, literato, buen escritor en nuestra lengua y apreciabilísimo visto a todas luces. (…) Fui yo presentado en casa de la señora de Bohl, pero por mil razones no hube de agradarle, ni ella por su parte, a pesar de su mérito, se captó mi pobre voluntad. Lo cierto es que la vi una vez y después fue mi suerte (ya en 1818) entrar con ella y su estimable marido en agrias contiendas literarias, en que hubieron de injerirse con poco disimulo cuestiones políticas, no sin grande peligro mío en aquéllas horas.”

En 1820 tomó parte activa en el derrocamiento de Fernando VII. Al retornar éste en 1823 se exilió en Londres (y París) donde vive de 1823 a 1834, desempeñando una cátedra de lengua castellana. A la muerte de Fernando VII retorna a España. En 1836 fue nombrado Ministro de Marina aunque no dura mucho tiempo.

Alcalá Galiano regresa a Cádiz en 1843 a los veintiún años de ausencia, pues le ofrecen la dirección del Colegio de San Felipe Neri, sustituyendo a don Alberto Lista; pero su estancia fue corta.

Nuestro paisano lo fue todo en la política de la época: diputado, senador, ministro de Marina y también de Fomento, representante de España en Turín y Lisboa, académico de la Lengua, de la Historia y de las Ciencias Morales y Políticas.

Antonio Alcalá Galiano

Antonio Alcalá Galiano

El final de esta historia hay que encuadrarla en el reinado de Isabel II y un artículo que escribió don Emilio Castelar contra la reina titulado “El rasgo” que dio lugar al cese de éste de su cátedra. Esto motivó una revuelta universitaria y su posterior represión conocida como Noche de San Daniel el 10 de Abril de 1865. En el posterior Consejo de Ministros donde se trataba este importante asunto Don Antonio Alcalá Galiano sufre un infarto de miocardio que le llevará a la muerte el día 11.

Así acaba esta historia, la de un excelente prohombre gaditano que vivió para modernizar su país en un siglo, el XIX, en el que los vaivenes políticos y las revueltas se sucedían constantemente.

Para finalizar, una pregunta para los lectores de Ciudadano Gaditano: si Alcalá Galiano no fue diputado en las Cortes de Cádiz ¿por qué aparece su nombre en el monumento a las Cortes de 1812 en la actual Plaza de España de Cádiz?

Carlo Zola


Respuestas

  1. Es muy interesante el artículo pero creo que hay un error en la edad con que fallece Don Antonio, siempre y cuando las fechas de nacimiento y deceso sean correctas (creo que lo son).

    Un saludo

  2. Don Antonio Alcalá Galiano para mí es el personaje gaditano de la época más atractivo, desde que leo sobre estos asuntos del siglo XIX en Cádiz le he cogido aprecio. En el último libro de Pérez-Reverte cuenta cómo estando en Madrid el joven Antonio sale a la calle para pelear contra el francés invasor, y más tarde vuelve a casa avergonzado, sabiendo que lo suyo no es el cuerpo a cuerpo cuchillo en mano.
    Sus libros “Recuerdos de un anciano” y “Memorias” son los más conocidos. Yo he leido el primero y es guapísimo.
    Sobre la edad de fallecimiento, no veo el error. Hubiera cumplido setenta y seis en Julio de 1865.
    Saludos.

  3. me precepite, la vista cansada hace estragos, habia leido sesenta y cinco (65). Disculpa el lapsus. En cuanto la lectura mencionada, ya que estamos en los fastos de Madrid 1808-2008, he tenido el placer de leer.

    un saludo

  4. [...] Empezamos por uno de los grandes: El Diario Mercantil. Su fundador fue el Barón de Bruere, francés afincado en Cádiz. Era el único periódico que existía en los días que los diputados arribaban a la Isla de León. En los primeros números se da importancia  al comercio, los cambios de monedas, los productos, la llegada y salida de barcos, etc, todo lo relativo al comercio que podía interesar a los comerciantes que solían consultarlo en la Casa de la Camorra y en los diferentes y numerosos cafés que había establecidos en nuestras muchas esquinas. Con la llegada de los diputados abandona su empaque técnico, adoptando un matiz levemente conservador para evolucionar poco a poco a un tono francamente liberal. Entre los redactores se encontraba Pablo de Jérica, el más ingenioso de cuantos escribían en aquellos días. Una vez levantado el sitio de Cádiz, volvió a su cauce normal de periódico comercial. Estos años fueron una etapa aislada en su vida, al igual, que lo sería años después la polémica que se suscitó en sus páginas entre José Joaquín de Mora y Böhl de Faber (algo hablamos de esto en la entrada de Alcalá Galiano). [...]

  5. [...] 1812; José María García León repasa también algunos autores que hablan del acontecimiento como Antonio Alcalá Galiano, Javier de Burgos, Pérez Galdós o José María Pemán. ¿A dónde nos lleva todo esto? García [...]

  6. Yo soy familiar directo de los GALIANO, y tengo un paresido mortal con John Galiano… si no me creen pidame una foto y la comparan…


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