Posteado por: Carlo Zola | 23 enero 2012

El edificio que sangra

 
 Su procedencia es bastante heterogénea. Vienen de diferentes colectivos de la ciudad y de luchas y reivindicaciones de reciente pasado: del movimiento anti-Bolonia universitario, de Salvemos La Caleta, de ‘Rock en el exilio’ contra la prohibición de la música en directo en la ciudad, de sindicatos minoritarios, de organizaciones ecologistas, algunos vienen del 15-M y los más son simplemente vecinos preocupados por la parálisis permanente de la ciudad. A esta diversidad inicial los unen algunos aspectos comunes: el hastío ante la sociedad consumista, no sentirse representados por políticos o colectivos ajenos a ellos, así como, los deseos de transformar el entorno en el que viven. Son reticentes a obedecer las normas establecidas y consideran a los medios de comunicación habituales (éste incluido) como instrumentos del poder económico y político.
 
La recuperación del edificio para su uso público y gratuito frente al uso hotelero privado al que lo había destinado la Diputación venía mascullándose desde hacía tiempo y la justificación era bien sencilla: ¿cómo un edificio con esa historia y esas posibilidades podía estar vacío, abandonado e inutilizado? Así que, días después de desalojar la plaza del Palillero entraron pacíficamente en él y empezaron a darle vida al edificio moribundo, al edificio que el enfrentamiento entre administraciones lo había dejado desangrar y que la crisis lo estaba colocando al borde de la vergüenza de los gaditanos.
 
Lamentablemente, están los incidentes de esta semana: desalojo sin comunicación a los activistas, insultos y amenazas a periodistas que sólo hacen su trabajo, interrupción de un acto público con un juez de por medio y los golpes y empujones por la autoridad policial dentro de la Universidad. Esto último especialmente grave.
 
Habrá que buscar puntos de encuentro para que este conflicto no se enquiste en el Doce. Es el tiempo de la corresponsabilidad.
Carlo Zola
Posteado por: Carlo Zola | 23 enero 2012

Adiós al 2012

 Resulta difícil hacer un resumen en trescientas palabras de lo que ha supuesto el año 2012 pero lo que sí queda claro es que a muchos nos ha dejado una sensación un poco extraña, como de vacío, como de no haber hecho todos los esfuerzos necesarios para que el Bicentenario hubiera sido lo que queríamos que fuera. Al final, muchos han dejado en la estacada a Cádiz, a sus ciudadanos y a la Constitución, las palabras se las lleva el viento y las promesas se hacen para incumplirlas. Hoy, recién acabado el 2012, nos queda la impotencia de creer que no somos capaces de más, del hasta aquí podemos llegar, de que, visto lo visto, este ha sido nuestro techo, de lo que pudo haber sido y no fue: actos que se cancelaban todas las semanas, falta de rigor en los organizadores de los mismos, poca profesionalidad, escasa preparación en el personal, problemas de alojamiento para las fechas más relevantes, nula participación; y dos lamentables imágenes para el recuerdo: la ausencia de muchos Jefes de Estado Iberoamericanos en la Cumbre y la sempiterna estampa un puente a medio hacer que nos recuerda constantemente que hubo tiempos mejores.
 
En mi caso también había puesto mis expectativas en los ciudadanos de Cádiz pero ha sido frustrante como han faltado a su destino. No han querido acometer responsabilidades y, por culpa de enfrentamientos partidistas, se han ausentado de los actos verdaderamente importantes. La alcaldesa con su lenguaje excluyente («conmigo o contra mí») ha impedido que el año del Bicentenario fuera una celebración de todos los gaditanos y no solo de sus electores, aún siendo éstos una gran mayoría.
 
En fin, que el 2012 no volverá y un general ambiente de frustración colectiva se ha agarrado a la Tacita de Plata como un náufrago lo haría a los maderos de un barco hundido.
 
Carlo Zola
Posteado por: Carlo Zola | 22 diciembre 2011

El personaje del año

 La revista norteamericana Time ha nombrado a su personaje del año 2011: The Protester, es decir, los protestantes o manifestantes, desde la primavera árabe (Túnez, Egipto, Libia) a Atenas, desde la Ocupación de Wall Street a Moscú. El personaje del año para Time son los ciudadanos que juntos salieron a la calle, sin armas, a protestar por lo que creen injusto y que urge cambiar, por democracias incompletas o dictaduras completas, por elecciones manipuladas o porque ni siquiera hay elecciones, por un estrangulamiento de sus derechos o por ampliar esos mismos derechos.
 
Dos factores fundamentales hay detrás de estas protestas: la crisis y los nuevos medios globales de comunicación. La sociedad aún no sabe a qué se enfrenta y que nos depararán estas dos nuevas circunstancias que se han imbricado en las sociedades.
 
Existe una tercera cuestión como causa de este movimiento de protesta global: la no ideologización de las mismas acorde con las ideologías convencionales. En 1989, Francis Fukuyama declaró el Fin de la Historia vinculándolo con el triunfo global del liberalismo occidental y la muerte de las ideologías.
 
Esta semana dos socialistas gaditanos, actualmente sin cargos institucionales, como son el exdiputado Rafael Román y, el siempre activo en la red, Paco Piniella piden renovaciones en el PSOE tras las últimas debacles electorales. «Ahora sí toca. cambiar el PSOE» titula su post Piniella. Es tan obvia la necesidad de cambio que los que están se empeñan en no querer ver. Pero, no sólo un cambio dentro del partido y en sus estructuras, sino un cambio en la propia ideología misma y conocer cuál es el papel de las antiguas ideologías en el nuevo contexto económico y social a escala global.
 
En los próximos meses las calles seguirán llenándose de masas de ciudadanos protestando sin ideología. Mucho tiene que cambiar esto para que veamos un final feliz. Aún así, feliz Navidad.
Carlo Zola

Posteado por: Carlo Zola | 10 diciembre 2011

Abuelo

No recordaba haber pasado unas navidades en Cádiz. Los olores y sabores que podía haber disfrutado en su infancia ya habían desaparecido de sus recuerdos. Ni siquiera tenía en su poder alguna imagen en blanco y negro con los reyes magos de esas que se hacían todos los niños gaditanos. Sus recuerdos de la navidad siempre fueron tristes a raíz de la permanente ausencia de sus seres queridos. La pronta muerte de su padre hizo que junto a su madre y su hermano pequeño partieran rumbo a Madrid a, por lo menos, malvivir. Con la poca ayuda de un tío de su madre pudieron salir adelante en la dura posguerra. Su madre pudo trabajar en una empresa textil de día y limpiando casas algunas noches y fines de semana. La desgracia les volvió a visitar: un tranvía atropelló a su hermano en plena Gran Vía en las primeras navidades madrileñas. Su madre se entregó a él y él se entregó a su madre.
No recuerda unas navidades felices hasta el nacimiento de su primer nieto. Ni siquiera sus tres hijos pudieron sustituir el recuerdo de su padre y su hermano en esas fechas que reparten nostalgia y esperanza a partes iguales. Estas navidades serían diferentes. Lo había organizado todo para reunir a toda su familia en la ciudad que lo vio nacer. Podría pasear con sus nietos las frescas mañanas por la avenida de extramuros, visitar los belenes de las iglesias del casco antiguo, enseñarles las mismas plazas gaditanas que ya estaban en su infancia olvidada, escuchar con ellos a los músicos de la calle Ancha y comerse las doce uvas con los herederos de su apellido.
La vida lo puso a prueba en muchos momentos de su existencia pero hoy, con setenta años recién cumplidos, era el abuelo más feliz de todos los abuelos de Cádiz.

Carlo Zola

Publicado en La Voz de Cádiz (05/12/2011)

Posteado por: Carlo Zola | 22 noviembre 2011

Caraduría

Me quito el sombrero ante el artículo ‘Reflexiones’ de Yolanda Vallejo del pasado sábado. Mediante un relato descriptivo, ficción o no, hizo una excelente radiografía del «modus vivendi» gaditano al que factores socioeconómicos nos están llevando: total hastío laboral y sobredosis de caraduría en apropiación de lo público.

En otras culturas el engaño, la falta de honestidad, el no cuidar y respetar lo público están muy mal vistos y es denunciado con la consiguiente deshonra del ciudadano. En cambio, aquí ocurre todo lo contrario: al caradura, al sinvergüenza, al deshonesto se le alaba y se le admira siendo objeto de halagos dentro del grupo.

Las sociedades latinas somos sociedades colectivistas por lo que nos caracterizamos por nuestra defensa de «lo público» frente a sociedades individualistas, como la norteamericana, en la que valoran más el esfuerzo individual y desprestigian lo público. En España, en Cádiz, tras años de democracia y de reivindicación de derechos, se ha tergiversado lo que «es de todos» por lo que «no es de nadie» y con esta nueva concepción de «lo público» nos adueñamos para nosotros (individuo) de lo que le pertenece al conjunto de la sociedad, llámense las flores de Pascua de la calle ancha, el excesivo sueldo de algunos políticos o una pensión para toda la vida conseguida de forma fraudulenta. Y, todo esto, con la merecida admiración del vecino. Paradójicamente, esto no ocurriría nunca en sociedades individualistas donde por el mero hecho de tirar un papel al suelo ya puedes ser reprendido en pocos segundos.

Si algo nos debe enseñar esta puñetera crisis debe ser a valorar, y defender, el tiempo que pasamos ante nuestro médico de cabecera o que la política es un servicio público y no un medio para entrar gratis en el Falla o pasearnos por la provincia en un «haiga».

Carlo Zola

Publicado en La Voz de Cádiz (21/11/11)

Posteado por: Carlo Zola | 8 noviembre 2011

Ante el 20-N

Desde las últimas elecciones generales de 2008 la tasa de desempleo en España ha subido del 9% al actual 21%. Con este panorama tenemos que ir a votar. El sentido común nos diría que sería de masoquista (o de idiota, como se han atrevido a decir algunos irresponsables) votar al partido que ha estado en el gobierno este tiempo y, por tanto, responsable de esta sangría en el empleo. Esto nos llevaría a votar al partido de la oposición presumiendo que no lo hará tan mal y, malo será, que no consiga bajar estas alarmantes cifras.

Pero, claro, también podríamos argumentar que al gobierno le ha sido imposible reducir estas tasas de desempleo puesto que, cada vez más, las decisiones políticas y económicas no son autónomas y no dependen de él en exclusiva sino que intervienen numerosos actores externos, llámese Unión Europea, los maléficos mercados, patronal, etc. Ante este planteamiento supondríamos que, aún gobernando el partido de la oposición, es decir, el Partido Popular, su poder de decisión es muy reducido por lo que su política económica diferirá más bien poco del gobierno saliente.

Con este poco margen de maniobra para los electores, nos han convocado a votar el próximo 20N, aniversario de la muerte de Franco, Jose Antonio o Buenaventura Durruti. Y debemos votar con responsabilidad, con la responsabilidad de saber que nuestro voto vale mucho ya que todos lo quieren. Queda en nuestra conciencia votar al partido principal responsable del desastre de estos últimos tres años y medio o votar al partido que ya anuncia los gobiernos más austeros de la Historia sabiendo lo que ello conlleva y lo que puede significar para el estado del bienestar de los ciudadanos. Los grandes beneficiarios de la actual partitocracia llamarán a nuestra puerta pidiéndonos el «voto útil» y nosotros deberemos decidir si seguir legitimando este sistema democrático que se ha quedado obsoleto y con numerosas carencias que ellos mismos ocultan por su propio beneficio o decantarnos por el «voto alternativo». De nosotros depende.

Carlo Zola

Publicado en La Voz de Cádiz (07/11/2011)

Posteado por: Carlo Zola | 25 octubre 2011

Desahuciados

 

Hace unos meses volví a ver la película de John Ford “Las uvas de la ira”, la adaptación de la novela de John Steinbeck sobre la Gran Depresión americana que sobrevino tras el crack bursátil de 1929. La historia narra las penurias de una familia americana agrícola de Oklahoma a la que el banco expropia sus tierras y se ve obligada a abandonar su hogar y emigrar hacia una próspera California. La numerosa familia se monta en un gran carromato y pone dirección al oeste por la Ruta 66. Durante la travesía son tratados como escoria y se ven obligados a dormir en los caminos y en campos de refugiados en míseras condiciones y pasando numerosas penurias (sin dinero, sin comida, sin recursos). Como ellos, masas de granjeros provenientes del interior se amontonan dirección a un esperanzador futuro en California. Campamentos de desahuciados en su propio país.

Actualmente, en España estamos viendo escenas muy similares a la que protagoniza la novela de Steinbeck y que no nos debe dejar indiferentes. Se trata de familias desahuciadas que se están multiplicando exponencialmente debido a la falta de recursos por falta de empleo y la imposibilidad de pagar a los bancos las hipotecas de los pisos. Difícilmente con la legislación actual y la falta de perspectivas laborales esta desgracia se va a detener. Es necesaria una actuación urgente por parte de nuestras administraciones. En este conflicto el gobierno debe mediar para evitar que veamos a miles de desahuciados viviendo en las más míseras condiciones por nuestras calles. Los bancos, sospechosos habituales de esta crisis sistémica, deben poner de su parte para que nuestra sociedad aún les tenga algo de respeto como institución financiera necesaria para el desarrollo económico de un país. Urge una solución.

Carlo Zola

Publicado en La Voz de Cádiz (24/10/2011)

Posteado por: Carlo Zola | 11 octubre 2011

El discurso de Griñán

El pasado miércoles pude asistir en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales a la Apertura del Curso 2011/ 2012 del Ateneo Literario, Artístico y Científico de Cádiz con la asistencia de Jose Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía, para impartir la conferencia inaugural. Exvisteones y exdelphis en la puerta, esperando bajo el ficus, y ateneístas algo confundidos con tanto político y militante socialista era el panorama al entrar. Nuestro presidente, Ignacio Moreno, atinó con un discurso serio y riguroso describiendo el papel que deben jugar los ateneos ante la actual realidad social, política y económica en la que nos encontramos. Con valor solicitó al presidente Griñán que haga lo posible porque el puente, hoy con las obras paradas, no se llame “de La Pepa“. En la magnífica intervención de Juan José Téllez hubo ocasión para la réplica en tanto en cuanto éste sí es favorable a dicha denominación, momento en el cual las groupies socialistas de carnet aprovecharon para aplaudirle evidenciando que “La Pepa” les parece una denominación no chabacana, no folclórica y muy digna para el eterno puente. En fin.

Griñán se centró, como es lógico, en los aciertos de su gobierno y en las críticas al rumbo que está tomando la Europa del euro con respecto a la protección social. Empezó con una verdad universal: la determinación del G-20 en la Cumbre de Londres, hace más de dos años, con respecto a regular las entidades financieras no se ha llevado a cabo. Y continuó con muchas medias verdades sobre Andalucía y el modelo de Estado, utilizando para ello indicadores económicos favorables a su discurso.

Es cierto y evidente que nuestra región ha mejorado en treinta años bajo mandato socialista pero, ¿qué región española no ha avanzado económica y socialmente?, ¿es que acaso hemos salido del último puesto en un asunto tan crucial como es el empleo? Si bien, tenemos una gran cobertura educativa y sanitaria, nuestra gran lacra es el desempleo y sin empleo no hay futuro, solo hastío, sumisión y desesperación.

Carlo Zola

Publicado en La Voz de Cádiz (10/10/2011)

Posteado por: Carlo Zola | 3 octubre 2011

Contaminados

Esta semana hemos sabido que la ciudad de Cádiz se encuentra en el séptimo lugar de las más contaminadas de España. El estudio, de la Organización Mundial de la Salud, parece que no ha tenido mucha repercusión entre nuestros próceres ya que no he leído reacciones al mismo.

A esta contaminación atmosférica hay que añadir otro dato que suele ser tapado por nuestras administraciones y que algún día alguien tendrá que explicar: los altos índices de cáncer que sufre nuestra Bahía y que nadie, hasta ahora, ha querido dar respuesta.

Pero no es de este tipo de contaminación de la que quería hablar hoy, sino de la contaminación acústica, aquella que se produce por el exceso de ruido y que provoca malestar y pérdida en la calidad de vida de las personas. Cádiz es una ciudad ruidosa. Al menos, a mí me lo parece. No creo que tengamos el silencio y la meditación entre nuestros hábitos de comportamiento.

Ha finalizado el verano y hemos comprobado que seguimos con los mismos males: coches que circulan con las ventanillas abiertas por nuestras calles con la música de El Barrio o de cualquier comparsa gaditana, autobuses en los que no se puede aguantar tanto cúmulo de conversaciones a la vez junto con los nuevos reproductores musicales que son utilizados sin auriculares, reuniones de vecinos en las puertas de casa sin tener en cuenta que el verano no significa vacaciones para todos, camiones de recogida de basura y el riego y baldeo de aceras (incluyendo las conversaciones de los operarios a voz en grito) en las madrugadas o esos cláxones, constantes y repetitivos, de coches y motos en los cruces de las calles del casco antiguo para advertir que se va a pasar. Esto último, según me cuentan los sufridores, es un auténtico calvario nocturno que sería de fácil solución con la colocación de espejos en las esquinas y con un poco de educación, claro está.

Carlo Zola

Posteado por: Carlo Zola | 20 septiembre 2011

D.E.P.

Lo más triste es que en el fondo todos sabemos que no lo volveremos a ver navegar.

Carlo Zola

Posteado por: Carlo Zola | 19 septiembre 2011

El defensor petisito

En Cádiz, cualquier tiempo pasado fue mejor. Solemos mirar atrás continuamente. Esta semana lo hemos hecho para recordar el majestuoso gol de Mágico al Racing de Santander en el estadio Carranza. Con casi once años, seguramente yo estuviera allí aquel día aunque la memoria es selectiva y es posible que lo que vi fuera el programa Estudio Estadio aquella noche.
 
Mirando atrás, muchos buenos columnistas han recordado sus particulares experiencias y travesías en el, aún hundido, Vapor de El Puerto. Yo no recuerdo haber navegado en el legendario barco aunque puede que sí lo hiciera. Lo más lamentable será que no pueda llevar a mi hijo porque nunca más vuelva a cruzar la Bahía con su rumbo garboso.
 
Puestos a recordar y sobre memoria selectiva les cuento una anécdota que me ocurrió hace ya algunos años. Un septiembre, con un verano más que finalizado, me encontraba en la playa leyendo ‘Yo soy el Diego’ (Ed. Planeta, 2000) la autobiografía de Maradona, el astro argentino: «Recuerdo un partidazo de esa época: dos a dos al Real Madrid, en el Bernabéu. Yo hice un golazo: sacamos un contraataque desde la mitad de la cancha, corrí con la pelota, me salió el arquero, lo pasé y encaré solo hacia el arco. Yo veía que por atrás me corría Juan José, que era un defensor petisito, de barba, rubio y con el pelo muy largo. Amagué a meterme con pelota y todo, lo esperé y cuando llegó enganché para adentro, casi sobre la línea. Él pasó de largo y yo la toque despacito a gol.».
 
Levanté la vista del libro y allí estaba, paseando por la orilla, el «defensor petisito» al que se refería Diego y que fue regateado magistralmente aquella noche en el Bernabéu. A Diego también le fallaba algo la memoria, porque lo que se dice petisito (bajito) a mí Juan José no me lo parece.
 
Carlo Zola
 
Posteado por: Carlo Zola | 13 septiembre 2011

Un azul como la mar de Jerez

 

Artículo extraido de la Revista Cultural Crítica y Costumbrista de Cádiz “Rosas y Mosquitos”  de Enrique Alcina. El texto y las fotos son de nuestro amigo Jose Rasero.

Texto y fotos: Jose Rasero

 El pasado lunes 1 de agosto sucedió en Cádiz, más concretamente en Jerez –bellísima ciudad habitada, como todo el mundo no sabe, por gaditanos- un hecho glorioso: se inauguraba una librería. Allí acudí y en la calle Larga , 23, junto al centro comercial Los Cisnes me encontré con un pequeño puesto casi de dibujos animados, en blanco y azul, atestadito de libros. A su frente una persona y personaje de carne y hueso. Florencio Ríos Brizuela, Chencho/Zócar para amigos y admiradores, me recibió con su acostumbrada amabilidad. Chencho, para aquel que no se entere, es un artista gaditano que maneja tanto el pincel, su potente e inconfundible voz (en radio y TV) como la pluma (en 2008 sacó su primer libro, el centón gaditano ‘Ulisen Cai’, maquetado por Ricardo Olivera, ‘Fritz’, y ahora sale a la luz ‘Amen Dick’, una biografía cuántica).

Por si fuera poco todo lo anterior Chencho/Zócar es librero: ‘De viejo’, ‘De segunda mano’. Se inició en este mundo en Libros Raimundo y allá por el 2004 decidió lanzarse a la locura de abrir ‘Un Azul como la mar de Cádiz’, un local borgiano en el que uno no sabía muy bien si seguía siendo uno o se había convertido en libro, ubicado en la calle Panamá, junto a los cuarteles de Varela. La fantástica locura duró hasta el 2008, pero Chencho, que se autodefine como ‘admirador de la pura irrealidad, la imaginación y la vida intuitiva, experimentador lúdico de la acasualidad’ no sabe qué significa la expresión ‘cruzarse de brazos’.

‘Me vine a Jerez hace cuestión de dos años y conocí a la mujer de mi vida’, comienza a narrarnos. ‘Andamos con la idea de montar la librería en un local, pero hemos comenzado con este puestecito’ nos dice mientras la sonrisa de la mujer de su vida pasea con callada tranquilidad a nuestro alrededor. ‘No queremos ser tan solo una librería, pensamos crear un núcleo artístico-cultural, montar exposiciones, hacer lecturas de poemas, de libros, aquí, en el centro comercial’, afirma con la ilusión que despunta inconfundible tras su barba. ‘Es algo bastante ambicioso, en lo que se refiere a la apuesta cultural’, concluye ante mi rostro arrobado por esa ilusión que, inevitablemente, ha conseguido transmitirme.

‘Estáis todos invitados’ nos dice él –y casi ordeno yo- ‘a visitarnos, para conocernos, y que me compréis algo…’, mientras nos despedimos y yo me vuelvo a Cádiz (en realidad no he salido) con tal cara de felicidad que ni primas ni riesgos.

Para quien quiera saber más de todo esto he aquí un enlace: http://zocarchencho.blogspot.com/

Todavía hay esperanza. No la dejemos escapar.

Pinchando en el enlace puedes leer la entrevista realizada en este blog a Chencho en diciembre de 2008.

Posteado por: Carlo Zola | 8 agosto 2011

Televisiones públicas

 No llego a comprender por qué tenemos una televisión pública local, por más que busco no encuentro justificaciones a favor de su existencia. Me parece una extravagancia de cuando éramos ricos, si alguna vez lo fuimos, o, mejor dicho, de cuando los bancos nos prestaban el dinero para que nos creyésemos ricos. Dicen que es un servicio público, esto quiere decir que lo sufragamos todos, pero, ¿qué servicio público dan? Entiendo la enseñanza, la sanidad, la asistencia social o el transporte como servicios públicos que debe prestar la administración con nuestros impuestos, pero ¡una TV de ámbito local! Ni siquiera es una TV mancomunada. Con nuestros impuestos financiamos una TV estatal, otra regional con dos canales (uno de ellos dedicado exclusivamente a la tercera edad y ambos totalmente obsoletos, prescindibles y nada atractivos) y, a su vez, otra local. ¿Por qué dinero público malgastado en tantas televisiones?, ya puestos, ¿por qué no una prensa pública gratuita financiada por el Ayuntamiento? Nos hemos acostumbrado a actitudes irracionales como habituales y esto nos hace ver normal lo que no lo es.
 
Se habla muy a la ligera del copago sanitario y del recorte en otros servicios públicos sin que se oiga que vayan a prescindir de las innumerables televisiones locales o autonómicas. La comunicación visual de la caja tonta es el instrumento que tienen los políticos, locales y autonómicos, de hacernos llegar su mensaje de que todo va bien aún yendo como el culo. La necesitan para decirnos lo adelantadas que van las obras públicas que ellos realizan y que en realidad llevan lustros de retraso.
 
Televisiones que apenas se ven y que sólo sirven de autopromoción (“Con el Ayuntamiento de Cádiz, sí”) me parece un gran despilfarro en la actual situación.
 
Carlo Zola
Mismo día en el mismo periódico: “Televisiones autonómicas” por Antonio Papell

Posteado por: Carlo Zola | 26 julio 2011

Teófila con el 15M

Teófila Martínez y Mercedes Colombo se adelantaron a la convocatoria del 15M contra la contaminación lumínica de nuestro Paseo Marítimo y el pasado fin de semana se pusieron sus grandes gafas de sol para protestar contra los perjudiciales efectos de la excesiva iluminación.

 Foto de la Galería de Imágenes de La Voz de Cádiz.

Noticia de La Voz de Cádiz: “La asamblea de barrio del movimiento 15M en la Glorieta Ingeniero de la Cierva ha convocado para el próximo jueves una concentración contra la contaminación lumínica de las playas. Así, a partir de las 10 de la noche se reunirán en el Paseo Marítimo a la altura de la calle Brasil para reivindicar la gestión «racional y la política de respeto hacia los derechos humanos». Concretamente, señalan los focos de las playas como causantes de los «400.000 watios que emiten de contaminación».

La propuesta consiste en asistir al acto disfrazado con gafas de sol oscuras y grandes, de peces, aves, insectos o en pijama para hacer un campamento en la arena con sombrillas, mesas y sillas, comida y pancartas con los que pasar la noche. Además, se hará una recogida de firmas para eliminar los focos. Pretenden recuperar «nuestro cielo y las estrellas porque tras 15 años de iluminación continuada nuestros niños ya no los conocen»; evitar el impacto medioambiental sobre la fauna y la flora de los ecosistemas playeros y «evitar daños sobre la salud para permitir el descanso nocturno de la ciudadanía». Argumentan que estos focos no solo consumen energía «sino que además emiten a la atmósfera una gran cantidad de dióxido de carbono». Aseguran que toda esta luz lanzada «mata el paisaje nocturno, hace desaparecer las estrellas y la Vía Láctea, invade el hábitat natural de aves e insectos voladores y todo ellos sin beneficiar a nadie como no sea a la compañía eléctrica responsable de la facturación»

Posteado por: Carlo Zola | 25 julio 2011

Pesadilla

 Siempre pensó que a él nunca le iba a ocurrir. Tenía un trabajo seguro, bien remunerado y en una gran compañía de reconocida solvencia. Había empezado a los veintidós años y ya llevaba casi veinte en la empresa. Había adquirido derechos y obligaciones, conocía todo el entramado, a todo el personal, lo que funcionaba y lo que no, a quién reverenciar y a quién desprestigiar. Su empresa era competitiva y producía con gran calidad. Nunca se atreverían a cerrarla como había ocurrido con otras. Y él era un buen profesional. No tenía nada que temer.
 
Con cuarenta años disfrutaba de una situación acomodada. Un piso que pagaba cómodamente, comprado en buenas condiciones antes de que se subieran por las nubes, dos hijos que quería sobre todas las cosas, un perro y un coche. Se consideraba cumplidor, formal y comprometido, no como otros amigos y compañeros de su entorno que iban de una empresa a otra y no conseguían mantener empleos estables. El no era de esos. El quería a su empresa. Existía un ‘feed-back’ razonable, un entendimiento, un contrato escrito y un contrato psicológico.
 
Entonces, ¿qué había ocurrido para que aquella fatídica mañana la empresa se dispusiera a prescindir de todos sin excepción?, ¿qué es lo que él y sus compañeros habían hecho mal?, ¿qué había fallado? El país había prosperado, el marco normativo laboral había avanzado, las relaciones laborales no eran las mismas obviamente que hace veinte años, pero eso no lo habían provocado ellos. De hecho, estarían dispuestos a dialogar otras condiciones si fuera necesario con tal de mantener sus puestos, ¿por qué les trataban así?
 
Nuestro mundo está cambiando y los sueños por un futuro mejor se han trasladado a otras partes del mundo. Nos han dejado al margen. A nosotros sólo nos queda esperar a despertar de esta terrible pesadilla.
 
Carlo Zola

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